«Sans repères,
me voilà sur le sol plein des larmes».
GM
me voilà sur le sol plein des larmes».
GM
En mi delirio, desperté confusa luego de haberme encontrado ante un tribunal enmascarado de cobardes verdugos, en un anfiteatro donde el aire era tan pesado y estéril que apenas y se podía respirar, viendo por intervalos en blanco y negro según el vaivén de las luces de los reflectores de la sala de interrogatorios, ahí sola, encausada por los Miembros del Comité para la Seguridad del Estado. De pie y con las manos atadas frente a estas particulares figuritas de aspecto fantasmagórico, atrofiados violentamente por el paso del tiempo y esterilizados en áridos espectros, entreveía como proyección premonitoria la vida que cae en pedazos que luego habrá que rejuntar y armar nuevamente. Presagio desolador. Destino monótono. Ficción. Ajena a esta función circense, escucho el veredicto y salgo del coliseo con el pulso naufrago de la sentencia tan esperada. Me invade un escalofrío glacial y se dispersa el letargo en la piel como dosis de artificio dejándome un sabor arenoso a pétalos rotos en el paladar. Ha llegado el momento de unirme tortuosamente a un bando. Tengo que huir, quitarme el polvo de la frente y respirar aire nuevo. Ahora me están buscando.
intuyo que tu estilo da para más.. uno se queda con ganas de seguir leyendo. me gustó mucho
ResponderEliminarBueno, justo ahora estoy escribiendo la parte dos de este cuento...
ResponderEliminarMuy interesante la interpretación del ritual... Espero que todo bien <3
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