
septiembre 15, 2009
julio 20, 2009
Atrapar el viento
mayo 12, 2009
mayo 08, 2009
Vorágine
He visto como en ocasiones el tiempo se vuelve torbellino. Cuando esto sucede, su fuerza centrífuga no tarda en engullirme y devorarme. Una vez dentro, no hay forma posible de escapar. Es inútil resistirse al cataclismo circular que acompaña el paso de los años. En un principio me embriagaba la sensación de náusea. Pero luego de tantas vueltas, he llegado al convencimiento de que lo mejor es hacer de esta gravitación concéntrica un aliado, y entonces, me dejo llevar por el ir y venir de los ciclos sin oponer resistencia alguna. El terror viene cuando la vorágine se detiene, convirtiéndose en un abismo voraz. La caída es inevitable. El golpe, desgarrador. Y a pesar de los tropiezos y comienzos forzados, aun no me acostumbro al sentimiento de vacío que genera el tiempo, cuando por tanto girar, no me lleva a ningún lado.

